El dermatólogo es el médico especialista que trata las afecciones de la piel y de sus anejos (cabello y uñas) y es, por tanto, el profesional mejor preparado para ayudarnos a proteger nuestro cabello.

Al igual que revisamos nuestra salud bucodental una vez al año, es muy recomendable visitar al menos una vez cada año al dermatólogo a partir de la pubertad, para que nos haga una exploración capilar y verifique que no hay signos de alopecia incipiente. Sobre todo, en aquellos casos en que ya se cuenta con una historia familiar de alopecia androgenética, el seguimiento dermatológico supone un punto clave, que nos permitirá un diagnóstico precoz.

Además de la alopecia androgenética, existen otros tipos de alopecia, por lo que debemos consultar con el dermatólogo si aparecen signos como:  descamación en el cuero cabelludo, aparición de una areata (pequeña zona calva), pérdida de cabello en la zona de las cejas, patillas y región frontal (sobre todo en mujeres post-menopáusicas), etc.