La alopecia androgenética es el tipo de calvicie más extendida entre la población masculina. Su aparición está inducida por los andrógenos (testosterona), por lo que puede desencadenarse en cualquier momento tras la pubertad, cuando aumentan los niveles de esta hormona. Progresivamente, la alopecia va avanzando, los folículos pilosos se van miniaturizando, dando lugar a un cabello cada vez más fino, débil y con una fase de crecimiento más corta. La progresión de la alopecia androgenética puede variar notablemente entre distintos individuos. A principios de la década de los 50, Hamilton clasificó los patrones de calvicie observados en la alopecia androgenética masculina.

Se estima que en España un 20% de los varones de entre 18 y 25 años presentan alopecia androgenética y este porcentaje se incrementa hasta un 60% para los varones de más de 50 años. Cuánto más joven sea la persona en el momento se desencadena la alopecia androgenética, más probabilidades de perder una mayor cantidad de cabello, que aquellas otras en las que la caída del cabello comienza en edades más avanzadas. Actualmente, también se observan diferencias raciales en la incidencia de esta alopecia, siendo más común en la raza blanca que en la negra o la asiática.
La herencia genética que el individuo recibe de sus progenitores va a ser el factor predisponente para padecer alopecia androgenética. Pero, si se actúa a tiempo, puede detenerse su progresión e incluso recuperar cabello. Y para ello, es necesario ponerse en manos de dermatólogos especializados y experimentados en el tratamiento de la alopecia.