Consiste en la aparición súbita de una o más zonas calvas (o parches) en el cuero cabelludo o en otras zonas, como barba, cejas, piernas e incluso puede atacar de manera simultánea a toda la superficie corporal (alopecia areata universal).

La alopecia areata puede afectar a hombres y mujeres de cualquier edad, incluso niños. Ocasionalmente puede estar acompañada de sintomatología local (enrojecimiento, picor…).

Es una patología de origen  autoinmune. En condiciones normales el sistema inmune protege al organismo frente a los agentes externos, en las enfermedades autoinmunes, el sistema inmune se desajusta y ataca al propio organismo. En el caso de la alopecia areata ataca a los folículos pilosos. Para que aparezca esta patología debe existir una predisposición genética, aunque los mecanismos desencadenantes no se conocen con exactitud.

La evolución de la alopecia areata es incierto y variable entre individuos. En ocasiones, una persona puede recuperar la totalidad del pelo que perdió. En otras ocasiones no vuelve a salir.

No existe una cura frente a la alopecia areata. Se pueden emplear fármacos que inhiban la respuesta inflamatoria a nivel local para proteger los folículos y también fármacos que estimulen el crecimiento del cabello.